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| El curso del imperio: Destrucción, de Thomas Cole (1836) |
El 29 de Agosto del año 410, las tropas visigodas encabezadas por Alarico entraban en Roma para llevar a cabo un saqueo que duraría seis días. No fue un saqueo especialmente sangriento, y se respetaron templos y monumentos, ya que la idea del rey visigodo era la de erigirse en emperador al estilo romano. Sin embargo, poco despues, cayó enfermo de malaria cuando se dirigía al norte de África en busca de grano.
Al fallecer Alarico en Cosenza, sus mejores generales ordenaron crear presas para desviar el cauce del río Busento para cavar en su lecho la tumba de su rey y entrerrar junto a él su famoso tesoro. Posteriormente, el río volvió a su cauce tapando la tumba hasta día de hoy. Los esclavos obligados a cavar la tumba fueron asesinados posteriormente para preservar el secreto de la ubicación.



