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410 d.C. - Alarico y el saqueo de Roma

El curso del imperio: Destrucción, de Thomas Cole (1836)

 El 29 de Agosto del año 410, las tropas visigodas encabezadas por Alarico entraban en Roma para llevar a cabo un saqueo que duraría seis días. No fue un saqueo especialmente sangriento, y se respetaron templos y monumentos, ya que la idea del rey visigodo era la de erigirse en emperador al estilo romano. Sin embargo, poco despues, cayó enfermo de malaria cuando se dirigía al norte de África en busca de grano.
 Al fallecer Alarico en Cosenza, sus mejores generales ordenaron crear presas para desviar el cauce del río Busento para cavar en su lecho la tumba de su rey y entrerrar junto a él su famoso tesoro. Posteriormente, el río volvió a su cauce tapando la tumba hasta día de hoy. Los esclavos obligados a cavar la tumba fueron asesinados posteriormente para preservar el secreto de la ubicación.



378 d.C. - La batalla de Adrianópolis



 Algunos años antes, Flavio Julio Valente, emperador romano de Oriente, había permitido a unos 200.000 bárbaros visigodos ocupar territorios en la zona de Tracia (actuales Bulgaria, norte de Grecia y franja europea de Turquía). Estos visigodos venían huyendo de los temibles hunos, enemigos comunes con los romanos. Sin embargo, por diferentes motivos, como la desconfianza entre pueblos tan diferentes, y sobre todo la carga impositiva que ejercía Roma sobre los bárbaros, la tensión entre fue en aumento hasta que durante el verano de 378 se produjo una sublevación comandada por el tervingio Frigiterno (otrora colaborador de los romanos), que terminó siendo una enorme batalla y posterior masacre para los romanos, y que acabó incluso con la vida del propio emperador Valente. Fue en la ciudad de Adrianópolis, la actual Edirne turca. Allí se dejaron la vida cerca de 40.000 romanos.

 Además de poner en evidencia la vulnerabilidad del imperio, esta batalla pasó a la historia por ser una enorme victoria de la caballería visigoda sobre la infantería romana. Desde entonces, el propio imperio puso un mayor énfasis en su caballería, tendencia que fue en auge desde entonces y a lo largo de los siglos posteriores en todo el mundo.