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Siglo XIII - Alfonso X el Sabio

Alfonso X, el Sabio. Libro de Juegos.
 Hijo de Fernando III el Santo y Beatriz de Suabia. Su padre dedicó su reinado a la reconquista del territorio español ocupado por los musulmanes, y cuando a su muerte Alfonso X fue coronado, éste continuó con la reconquista por el sur de la península. Ya de pequeño, acompañó a su padre en la conquista de Córdoba.
 El reinado de Alfonso X está marcado por claros y oscuros bien diferenciados.

 Por un lado, fue un rey culto y misericorde con los enemigos vencidos, como ya lo fue su padre. Permitió a los musulmanes salir de los territorios conquistados, con todos sus bienes, o bien permanecer pacíficamente. En su reino, aunó las culturas cristiana, judía y árabe, siendo la Escuela de Traductores de Toledo una de las máximas expresiones de la cultura mundial en el Siglo XIII. Acumuló libros y conocimientos como ningún rey de su época, y se le considera uno de los mayores universalizadores de la cultura de la Historia. Fundó diferentes universidades, como las de Sevilla y Valladolid.


 Pero por otro lado, pasó 19 años de su reinado obsesionado con la idea de ser emperador del Imperio Romano Germánico, propósito para el que arruinó las arcas de Castilla, y en el que terminó fracasando. Se había casado con Violante, hija de Jaime I de Aragón el Conquistador, quien conquistó numerosos territorios en el noreste de la península, lo que le concedía mayores derechos de sucesión.
 El emperador no había dejado heredero, y comenzó una época de elección, diferentes intereses e intrigas, para finalmente ser elegido Rodolfo I de Habsburgo. 

 Este hecho significó un enorme desprestigio para Alfonso X. Además, su progenitor Fernando de la Cerda murió prematuramente. Alfonso X decidió que su sucesor sería un hijo de éste, nieto suyo, lo cuál le llevó a enfrentamiento con su segundo hijo, Sancho IV, quien se veía con derecho al trono. Finalmente, tras ser desheredado por Alfonso X, Sancho IV logró la corona, gracias al apoyo de la mayor parte de la nobleza. Alfonso X, retirado en Sevilla, ciudad reconquistada por su padre, murió en 1284 durante unas revueltas. Finalmente, le sucedió Sancho IV.

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452 d.C. - El Papa León I detiene el ataque de Atila


El encuentro de San León Magno y Atila, de Rafael Sanzio (1514)
  A mitad del siglo quinto, Atila gobernaba el mayor imperio de su época, el de los hunos, procedentes de Asia. Se había convertido en el peor enemigo de Roma, y en occidente se le conocía como el azote de Dios.

Atila invadiendo Italia, de Ulpiano Checa (1887)
  Sus campañas contra los romanos se repitieron desde que accedió al trono en 434, atacando especialmente al Imperio Romano de Oriente en los Balcanes y Constantinopla, la capital.
 Sin embargo, fue en 452 cuando sembró el pánico al invadir el norte de Italia, siendo mayor que nunca la amenaza sobre Roma. Entonces, en un acto que hoy calificaríamos de imprudente, el Papa León I se reunió con el jefe bárbaro, y logró convencerle de retirar sus tropas de territorio italiano. No se sabe qué fue lo que le dijo.

410 d.C. - Alarico y el saqueo de Roma

El curso del imperio: Destrucción, de Thomas Cole (1836)

 El 29 de Agosto del año 410, las tropas visigodas encabezadas por Alarico entraban en Roma para llevar a cabo un saqueo que duraría seis días. No fue un saqueo especialmente sangriento, y se respetaron templos y monumentos, ya que la idea del rey visigodo era la de erigirse en emperador al estilo romano. Sin embargo, poco despues, cayó enfermo de malaria cuando se dirigía al norte de África en busca de grano.
 Al fallecer Alarico en Cosenza, sus mejores generales ordenaron crear presas para desviar el cauce del río Busento para cavar en su lecho la tumba de su rey y entrerrar junto a él su famoso tesoro. Posteriormente, el río volvió a su cauce tapando la tumba hasta día de hoy. Los esclavos obligados a cavar la tumba fueron asesinados posteriormente para preservar el secreto de la ubicación.