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| Sanz Briz con su uniforme de diplomático |
Por allí andaba el diplomático español Sanz Briz, que se vio a la cabeza de la embajada española al ser depuesto su antecesor. Viendo la locura nazi contra los judíos, la indolencia al respecto por parte de Franco, y pensando cómo podía salvar algunas vidas, recurrió a un decreto de 1930 por el que Primo de Rivera otorgaba la nacionalidad española a los judíos sefardíes de origen español.
A pesar de que no habían muchos sefardíes en Budapest, gracias a este decreto, entre dos y cinco mil judíos afirmaron tener origen español y pudieron salvar sus vidas. Por ello, Sanz Briz fue condecorado décadas después por Israel en agradecimiento.
