Robert de Niro llevaba una década protagonizando pequeños papeles, hasta que en 1973 fue llamado por un desconocido director italiano,
Martin Scorsese, quien le elevaría a la fama con su papel en
Malas Calles.
En 1976, De Niro recibiría el óscar al mejor actor secundario por su papel en
El Padrino, y más adelante se convertiría en el taxista más famoso de la historia del cine, con Taxi Driver. Su repertorio y la calidad de sus papeles difícilmente son mejorables.