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| Barco vikingo en el famoso tapiz de Bayeux |
En total, más de 80 naves vikingas (ó drakkar) asaltaban la ciudad lisboeta, encontrando poca oposición del gobernador Ibn Hazm. Después de saquear Lisboe, los asaltantes tomaron entonces dirección al sur, motivo por el que Ibn Hazm envió una carta de advertencia a Abd al-Rahmán II, emir de Córdoba. Dos semanas después, la numerosa flota vikinga aparecía en las costas de Cádiz para empezar a remontar el Guadalquivir (wadi el-kebi), no sin antes saquear Medina Sidonia y la propia Cádiz.
En Septiembre, los al-Mayus (así llamaban a los vikingos, "adoradores del fuego") llegaron a la ciudad de Sevilla, que sólo gozaba de una antigua muralla romana, y no estaba preparada para afrontar un ataque como éste. Los andaluces nunca habían visto hombres tan bárbaros, altos y fornidos. Saquearon la ciudad, asesinaron sin piedad a cuantos encontraron en su camino, cometieron violaciones, provocaron incendios... Muchos sevillanos huyeron, y otros muchos fueron capturados como esclavos.
