Esta tablilla, encontrada en la antigua biblioteca de Nínive (actual Mosul, en Irak), tiene una enorme importancia para los historiadores, ya que cuando pudo ser descifrada, se descubrió que hablaba de un hecho astronómico que se podía relacionar directamente con el reinado de Ammi-saduqa, cuarto sucesor de Hammurabi, quien había vivido unos mil años antes de la creación de esta tablilla (copia de una anterior babilónica).
Gracias a esta información, y a conocer las cronologías entre reyes asirios, se pudo establecer el año de reinado de Hammurabi. Sin embargo, la tablilla no es del todo exacta, y da lugar a tres posibles interpreaciones, que sitúan este reinado respectivamente en el 1.702, 1.646 y 1.582 a.C.

