73 a.C. - Julio César es secuestrado por piratas y los acaba crucificando

Julio César, cautivo de los piratas de Cilicia

 En el año 73 a.C., el que acabaría siendo emperador romano, Julio César, se había granjeado una gran popularidad como abogado, y se preparaba para ser elegido pontífice en la antigua ciudad de Roma, después de haber pasado parte de su vida en el exilio.


 Viajó a Rodas para recibir formación sobre retórica y filosofía a cargo de Apolonio Molón, pero en el transcurso de este viaje fue asaltado por unos piratas a la altura de la isla de Farmacusa. Éstos le mantuvieron cautivo durante 38 días. En principio iban a pedir 20 talentos romanos por su rescate, y el propio César se burló de sus captores, que evidentemente no sabían quién era él, elevando su recompensa a 50 talentos. Durante su cautiverio, César no dejó de escribir discursos y burlarse de sus captores, a quienes amenazó en varias ocasiones con crucificarles -según el texto de Plutarco.-
 Cuando Julio César fue liberado, no dudó en cumplir su palabra, y antes de que los piratas partiesen con su botín, y con la aceptación de Junio -gobernante de Asia-, César volvió a por ellos, capturándolos y cumpliendo su palabra de crucificarlos.

Los piratas, ejecutados por Julio César.
Diálogo entre Polígono, jefe de los piratas, y Julio César. 


ISLA DE FARMAGUSA -FARMAKONISI, GRECIA-
 

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