En este cuadro de 1634, el pintor Francisco Pacheco retrató a
Fernando III (apodado El Santo), rey de Castilla, recibiendo las llaves de Sevilla por parte de Axafat, después de dominio musulmán desde el siglo VIII. A los árabes se les permitió vender sus bienes y abandonar la ciudad gracias a un salvoconducto que les dirigiría a Jerez, camino de su retorno al norte de África.
No hay comentarios:
Publicar un comentario