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| Soldados argentinos al día siguiente de tomar las Maldivas (03/04/1982) |
Las Malvinas eran una colonia británica, y debido a los recortes en los presupuestos, el Reino Unido parecía mostrar síntomas de desinterés por ellas. Esto hizo que Argentina interpretase que los británicos no defenderían estos territorios en caso de invasión argentina, o en caso de hacerlo, sería con pocas fuerzas. Sin embargo, no fue así.
Las Malvinas representaban un punto geográfico de importancia estratégica para el control marítimo de la zona, y aunque la pesca de ballenas prácticamente había desaparecido en la zona, se acababan de descubrir yacimientos de crudo bajo sus aguas, lo que aumentaba la importancia de su control.
Un mes antes, en Marzo, unos chatarreros argentinos destinados a desmantelar unas instalaciones balleneras, irazon una bandera en la isla de Georgia, hecho que el Reino Unido interpretó como primer acto de guerra. Cuando Argentina se movilizó en Abril de 1982, hubo un clima de desconcierto en las Naciones Unidas, que finalmente se decantaron del lado británico, sugiriendo a Argentina la retirada de sus tropas. Ronald Reagan, después de intentar evitar el conflicto, también se situó del lado británico, mientras Rusia observaba cómo ambos países aliados de los americanos ponían en riesgo de fractura los tratados de la OTAN, lo que les beneficiaba.
El conflicto terminó el 15 de Junio de ese mismo año, con la rendición de las Malvinas por parte del comandante argentino Gualtieri. A día de hoy, el archipiélago sigue siendo una zona en litigio, bajo administración del Reino Unido y con reclamaciones argentinas sobre su soberanía.
Gabriel García Márquez nos dejó esta desgarradora historia de un chico de 19 años que fue enviado a luchar contra los soldados británicos en las Maldivas: Enlace
"Un soldado argentino que regresaba de las Islas Malvinas al término de la guerra llamó a su madre por teléfono desde el Regimiento I de Palermo en Buenos Aires y le pidió autorización para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en otro lugar. Se trataba —según dijo— de un recluta de 19 años que había perdido una pierna y un brazo en la guerra, y que además estaba ciego. La madre, feliz del retorno de su hijo con vida, contestó horrorizada que no sería capaz de soportar la visión del mutilado, y se negó a aceptarlo en su casa. Entonces el hijo cortó la comunicación y se pegó un tiro: el supuesto compañero era él mismo, que se había valido de aquella patraña para averiguar cuál sería el estado de ánimo de su madre al verlo llegar despedazado."

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