El 28 de junio de 1914, una serie de factores y casualidades se alinearon para que se produjese en la ciudad serbia de Sarajevo el asesinado del archiduque Franciso Fernando, heredero al trono del Imperio austro-húngaro.
Durante siglos, Serbia había estado bajo el dominio y la represión del Imperio otomano, lo que generó un fuerte sentimiento nacionalista entre los serbios que perdura hoy en día. El 28 de junio se celebra, de hecho, el aniversario de la batalla de Kosovo Polje (el campo de los Mirlos), fecha en el reino serbio medieval del príncipe Lázaro fu derrotado por los turcos.
Así, a principios del siglo XX, se veía al Imperio austro-húngaro como una fuerza opresora, igual que habían sido los otomanos hasta unas décadas atrás. Pocos años atrás, este imperio se había anexionado la región de Bosnia, lo que había calentado los ánimos entre los serbios más nacionalistas. Se creó una organización clandestina, la Mano Negra, cuyo objetivo era minar el poder autro-húngaro en Serbia a través de una serie de atentados que debían llevar de la mano una respuesta social en su favor.
Así, cuando se dio la noticia de que el heredero al trono iba a visitar la ciudad de Sarajevo tras un desfile militar en Bosnia. Esto sería justo en el día de la nación serbia, lo que se entendió como una provocación, y siete jóvenes de entre 19 y 23 años fueron adiestrados como asesinos para acabar con la vida de Francisco Fernando.
Aunque en principio fallaron las primeras tentativas aquella mañana (uno de los jóvenes se asustó, y otro lanzó una bomba que no impactó en su objetivo), la comitiva real se vio obligada a callejear por la ciudad, quedando así fuera del radio que podían cubrir los militares, y dependiendo de la policía metropolitana serbia, que no estaba ni mucho menos preparada para un acontecimiento como éste. Una casualidad hizo que dicha caravana pasara justo por delante del joven Gavrilo Princip, que se estaba desenvolviendo un bocadillo cuando fue sorprendido por su buena suerte. Sacó su arma, una pistola, y disparó contra el archiduque y su esposa, Sofía Chotek, acabando con la vida de ambos.
Este asesinato tuvo rápidas consecuencias, sin precedentes similares en la Historia. El Imperio austro-húngaro estaba decidido a atacar Serbia, por lo que les pusieron unas condiciones inaceptables respecto a la investigación del magnicidio, declarando la guerra y movilizándose poco días después. Rusia, que había sido adevertida por Alemania, también se movilizó, en defensa de los balcánicos. Por tanto, Alemania también decidió entrar en conflicto, atacando en primer lugar a Francia, objetivo al que veían necesario derrotar antes de enfrentarse a los rusos.
Todo esto sucedió a lo largo de una semana, que desencadenaría una cruenta guerra que acabó con la vida de más de trece millones de soldados y diez millones de civiles.
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| El matrimonio durante la visita a los Balcanes |
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| Postal conmemorativa |
Artículo en MUY HISTORIA.




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