1945 - El General McArhur y el Emperador Hirohito tras la rendición japonesa


 Poco después de la rendición de Japón en la II Guerra Mundial, el país fue ocupado por los Estados Unidos, mientras se establecía un plan de reconstrucción, y se sentaban las bases del nuevo estado japonés.
 Los Estados Unidos se enfrentaban a la disyuntiva de juzgar al emperador Hirohito por crímenes de guerra, quien en caso de salir culpable, sería ahorcado. Este hecho podría provocar una reacción del pueblo japonés poco deseable para la fuerza ocupadora, debido a la veneración y plena fidelidad del ciudadano japonés a su emperador, considerado oficialmente como un dios. Por este motivo, los Estados Unidos anduvieron con pies de plomo, a pesar de que el sector más conservador norteamericano clamaba venganza por e ataque a traición en Pearl Harbour (se ve que reducir dos enormes ciudades a cenizas y rendir a Japón no era suficiente para ellos). Hay que recordar que Japón atacó a los Estados Unidos sin previamente formalizar declaración de guerra.

 El Emperador aceptó reunirse bajo un protocolo no militar con el General McArthur, principal encargado de informar a Washington sobre la conveniencia o no de llevarle a juicio. Pese que al emperador no se le podía mirar, tocar, o retratar, McArthur le recibió con un apretón de manos, no dejó de mirarle a los ojos, y como vemos, logró esta importante foto para el futuro de Japón, considerada como un auténtico sacrilegio en ese momento para los orientales.
 Finalmente, el Emperador Hirohito no fue juzgado, y pudo seguir reinando hasta el momento de su muerte, en 1989. Sin embargo, el 31 de Diciembre de ese mismo año de 1945, renunció oficialmente a su consideración como dios para el pueblo japonés. Ambos personajes se reunieron en hasta diez ocasiones más, mientras McArthur ocupaba su puesto en el Consulado Americano.

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